Crecimiento demográfico enciende luces de alerta

Transformación a ciudades sostenibles evoluciona de forma más lenta en comparación con otros países desarrollados.


Por Karen Retana
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Foto: Vista aérea de Sao Paulo, Brasil

¿Qué tienen en común Sao Pablo, Santiago de Chile, la ciudad de México y Bogotá? Todas ellas concentran altos niveles de población y  también trabajan con la finalidad de convertirse en ciudades inteligentes.

La elevada concentración urbana planteó en estas ciudades  una serie de desafíos para atender las necesidades de las poblaciones en crecimiento, comenzando con elementos básicos como infraestructura, saneamiento, transporte, energía, seguridad, salud, comunicación y esparcimiento.

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que más de la mitad de la población del planeta vive en ciudades.

América Latina y el Caribe (ALC) es hoy la segunda región más urbanizada del mundo, cifra que podría alcanzar el 90% para 2050. En la región existen cuatro mega ciudades que cuentan con más de 10 millones de habitantes: Buenos Aires, Ciudad de México, Río de Janeiro y Sao Paulo.

Según proyecciones de Naciones Unidas, hacia el año 2030 Bogotá y Lima excederán el límite de los 10 millones de habitantes.  

Esta alta proliferación hacia las urbes se gestó en menos de 40 años como resultado de la migración del campo a la ciudad, lo cual trajo consigo un proceso de urbanización repentino, concentrado y desigual en la región.

Aunque América Latina ha logrado avances significativos en la lucha contra la pobreza, los números siguen siendo muy elevados en términos absolutos.

A ello se suman, los problemas en la prestación de servicios públicos y la incapacidad de los gobiernos para atender las necesidades en los centros urbanos, los cuales con el paso del tiempo se agravan por problemas estructurales y procesales de la administración pública.

Pese a  este panorama, en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), consideran que la realidad que afronta América Latina puede representar una oportunidad para implementar el modelo de ciudades inteligentes a fin de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

En América Latina, el proceso de transformación ha evolucionado de forma más lenta en comparación con otros países desarrollados. Sin embargo, las iniciativas que realizan estas ciudades demuestran que con pequeñas acciones constantes, es posible ver cambios.

Con el surgimiento de la tecnología digital, de Internet y de las tecnologías móviles, esa transformación es cada vez más viable.

Las ciudades que adopten este modelo registran ahorros de hasta el 30% en el consumo energético; logran reducciones de la pérdida de agua de hasta el 20%; pueden alcanzar una reducción de hasta el 30% de la delincuencia en las calles mediante la instalación de cámaras de seguridad de CCTV.

Por ejemplo, la tecnología permite que las luminarias fabricadas con tecnología eficiente no sólo ahorren energía sino que aquellas ubicadas en espacios públicos envíen los datos necesarios a un sistema central que decide cuándo y por cuánto tiempo permanecen encendidos, así como la intensidad de la luz que deben emitir, explicó Hiznardo Ariza Central America Sales & Spec. Manager en Eaton's Cooper Lighting.

Sin embargo, para alcanzar estos beneficios, los países tienen como tarea una planificar, administrar y gobernar las ciudades de forma sostenible, maximizando las oportunidades económicas y minimizando los daños medioambientales. Es necesario utilizar mejor los recursos públicos y explotar los activos naturales de forma consciente y responsable.

Las ciudades inteligentes no deben ser vistas como proyectos para un futuro distante. Ellas ya están aquí vinculadas a los actores de la ciudad, públicos y privados, que utilizan tecnologías tales como redes de conectividad de banda ancha de alta velocidad fijas y móviles, recolección de datos por medio de una amplia red de sensores inteligentes, programas para análisis de datos, aplicaciones móviles, medios sociales y portales web, entre otras herramientasseñala el estudio “La ruta hacia las Smart Cities”, publicado en 2016 por el BID.

A estos recursos se les suma el fenómeno de internet móvil, con la adopción masiva de los teléfonos inteligentes, y conexiones de banda ancha móvil, que crean un contingente de ciudadanos conectados.

El estudio Mobility Report 2015 proyecta que en cinco años el 70% de los habitantes del mundo tendrán un teléfono inteligente y serán responsables de producir el 80% de todos los datos móviles del mundo.

América Latina es el cuarto mercado mundial de telefonía móvil, según  datos de la GSMA Latin America. En septiembre de 2014, un 31% de los aparatos móviles en la región eran inteligentes con acceso activo a internet (216 millones), y esta cifra crecerá a 605 millones en 2020.

La región tendrá, la segunda mayor base instalada de teléfonos inteligentes del mundo y la penetración de internet móvil será de cerca del 50% de la población local.

Una ciudad inteligente se caracteriza por un acceso universal a cualquier tipo de servicio de comunicación y contenido desde cualquier terminal y cualquier momento. De ahí la necesidad de que en la región logre una integración entre las tecnologías y la infraestructura urbanaseñaló Carlos Barnes, consultor de Ericsson para Latinoamérica y el Caribe.

No obstante, aunque el uso de tecnologías de información y comunicación (TIC) son esenciales en el objetivo de lograr ciudades sostenibles, lo cierto es que las personas tienen un rol muy importante como participantes de este proceso de transformación.

Las (TIC) pueden solucionar problemas inmediatos, organizar escenarios urbanos complejos con lo cual se previenen situaciones de crisis y ofrecen de forma proactiva mejores servicios e información a los ciudadanos.


¿Cómo trabajan las TIC en beneficio de las ciudades?

Sensores distribuidos en varios puntos de la ciudad brindan información en tiempo real sobre el flujo de los ciudadanos, el nivel de ruido, el tráfico y las condiciones climáticas. Esto permite a las autoridades optimizar las operaciones de la ciudad.

Algunos ejemplos incluyen la instalación de paradas de autobuses inteligentes, que ofrecen a los usuarios información en tiempo real sobre la llegada del próximo autobús, y estacionamientos que identifican la presencia de automóviles, permitiendo que los conductores conozcan la disponibilidad de plazas en tiempo real.

Asimismo, los sistemas de iluminación pública conectados a una red de datos manejan de forma dinámica el nivel de iluminación de acuerdo con las condiciones del entorno, resultando en ahorros de energía.

En el ámbito del saneamiento, los contenedores de residuos sólidos pueden conectarse a través de redes inalámbricas y equiparse con sensores que monitorean el volumen de residuos, la humedad, la temperatura e inclusive el tipo de contenido existente. Los datos llegan a las empresas de limpieza y permiten una mejor planificación de las rutas de recolección.

Uno de los ejemplos más analizados a nivel regional es el desarrollado en varios barrios de Medellín donde se gestó una intervención urbana que abarcó la dimensión física, social e institucional. Este contempló la adecuación del espacio público mediante el mejoramiento de calles y la construcción de parques y plazoletas, bibliotecas públicas, estaciones, centros educativos, de salud.

Se fomentó la movilidad por medio de puentes peatonales y vehiculares. Se desarrolló toda una infraestructura de servicios públicos como tratamiento de aguas residuales y la reubicación de viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo hidrológico.

En cuanto al tema de la seguridad, en la ciudad tradicional, hay hombres que patrullan las calles, en la ciudad inteligente, hay cámaras que además de identificar acciones sospechosas, previenen delitos, ahorran tiempo y recursos humanos.

Uno de los ejemplos más emblemáticos de una ciudad inteligente es Río de Janeiro, con su Centro de Operaciones Río (COR), donde se analiza datos recogidos por sensores ubicados por toda la región urbana, además de visualizar imágenes recogidas por más de 1.000 cámaras. En el centro, se monitorea el sistema de transporte, energía, comunicaciones, seguridad pública.

Existen organismos que promueven a que las naciones den el paso hacia la transformación de sus ciudades, como lo es la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), un programa lanzado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2011 con el objetivo de apoyar a las ciudades a enfrentar sus retos de sostenibilidad a corto, mediano y largo plazo.

ICES ha aplicado su metodología en ciudades con poblaciones entre 100.000 y 2 millones de habitantes que han experimentado un crecimiento económico y demográfica superior al promedio de sus países. Esta metodología se basa en tres dimensiones de sostenibilidad-ambiental, urbana y fiscal/gobernabilidad.

Fuente: BID


Panorama en Centroamérica

Centroamérica ha experimentado un acelerado crecimiento demográfico, con gran impacto urbano, en las últimas décadas. Más de la mitad de la población vive en ciudades, y éstas no poseen las condiciones básicas para atender concentraciones tan altas.

Existe una fuerte demanda de servicios de saneamiento, construcción de infraestructura e instalaciones; sin embargo, el incremento de las inversiones no responde a las necesidades generadas.

A ello se suma, que los países centroamericanos cuentan con sistemas institucionales, marcos jurídicos e instrumentos de planificación territorial muy disímiles.

Casi todas las ciudades capitales de la región enfrentan problemas cada vez más complejos en relación al manejo de los residuos sólidos, por insuficiencias en la generación e implementación de políticas públicas y por la falta de recursos humanos y financieros para lograr un servicio adecuado.

El problema radica en el crecimiento descontrolado en la región, el cual genera presiones sobre la infraestructura.


Migración presiona zonas urbanas en Guatemala

La Ciudad de Guatemala, es un ejemplo de ello, convirtiéndose en uno de los destinos en el mundo donde más rápido se duplica la población.  Con una tasa de crecimiento urbano anual de 3,3 %, derivado principalmente de la migración interna, se estima que el país puede alcanzar un porcentaje de población urbana del 65 % en 2030, lo cual conlleva la llegada de más de 6 millones de habitantes a los centros urbanos principales del país.

os desarrolladores están valorando la construcción de más proyectos dentro del área urbana debido a los problemas viales para el traslado de las personas de la casa al sitio de trabajo. Además la construcción vertical una tendencia, que ya lleva 2 años y seguirá en crecimiento”Según Javier Ruiz, presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Vivienda en Guatemala (Anacovi)

Parte de las acciones que se están llevando a cabo es la instalación de varios semáforos que ya están monitoreados, así como cámaras de seguridad y sensores que miden la temperatura. También hay prototipos de proyectos como hacer más inteligentes las cámaras para que reconozcan características de los automóviles y puedan determinar frecuencias.

“El boom es hacer que todo se encuentre conectado, que se cruce la información, al cual puede ayudar a la toma de decisiones”, comentó Douglas Barrios, director de Ciencia de la Computación de la Universidad del Valle de Guatemala.


Honduras busca soluciones de largo plazo

La ruta para llegar a ser una ciudad inteligente comienza con un estudio detallado de problemas considerados prioritarios que afectan a la mayor cantidad posible de personas.

En San Pedro Sula, finalizó el proceso de licitación pública internacional para llevar a cabo un plan maestro de desarrollo con visión a largo plazo (25 años) para convertirse en una ciudad inteligente.

El alcalde Armando Calidonio firmó el contrato con el consorcio formado por tres empresas: la canadiense Ibig S. De R.L, la mexicana Felipe Ochoa y Asociados y la hondureña Saybe y Asociados. En su primera etapa se llevará a cabo un diagnóstico el cual identificará los puntos de crecimiento, ventajas competitivas de la ciudad tomando en consideración el ambiente, la salubridad, el ecoturismos, con lo cual se asegure que la ciudad crezca de forma sostenible.

Por su parte, Tegucigalpa es reconocida como el núcleo administrativo de Honduras, donde la equidad social se ha convertido en uno de los temas prioritarios para su desarrollo sostenible.

Un diagnóstico elaborado por el BID muestran una serie de desafíos entre ellos la inequidad social y vivienda, la seguridad ciudadana, el agua y saneamiento, muestra de ello es que este servicio sólo se encuentra garantizado menos de 4 horas al día.

Roberto Zablah, director de Infraestructura Vial en Tegucigalpa considera indispensable fortalecer los planes de densificación a fin de limitar el crecimiento horizontal, lo cual no solo produciría beneficios en materia de sostenibilidad, sino también ahorros en el desarrollo de infraestructura para la alcaldía.

“La región debe trazar un plan de desarrollo sostenible que abarque los temas de transporte masivo, interacción social, infraestructura, zonas multifuncionales y áreas de recreación”, sostuvo Zablash.


Gestión y ejecución, las debilidades en Costa Rica

En Costa Rica, junto a la necesidad urgente de mejorar su ordenamiento urbano así como la modernización del transporte público, se suma la de hacer eficiente su gestión administrativa.

La Municipalidad de San José, junto con un equipo del BID realizaron el levantamiento de datos e indicadores para priorizar las labores de ordenamiento tanto con sus desafíos como soluciones. Johnny Araya, alcalde del ayuntamiento, sostuvo que se pretende implementar este modelo a partir de este año y hasta 2020.

El sector privado también es clave en este proceso por el impacto que puede generar con el desarrollo de infraestructura sostenible.

El Arq. José Cordero, ex director ejecutivo del Consejo de Construcción Verde de Costa Rica (GBC-CR que Costa Rica es el mercado más fuerte de la región en materia de edificaciones sostenibles. Muestra de ello es que ya en el país se encuentran 40 obras certificadas como LEED.

Por otro lado se encuentra Panamá, con 25 proyectos certificados, convirtiéndose en la segunda nación con mayores avances en este tema de la región, seguido por Guatemala con aproximadamente 12 y El Salvador con cuatro.

“En 5 años los proyectos verdes pasaron de ser un modelo pionero a uno repetible. El Smart Market Report publicado con estudios de la US Green Building Council señala que a nivel mundial el 28% de los consultores, arquitectos, ingenieros, inversionistas ya enfocan el 60% de sus esfuerzos a construir este tipo de obras”, comentó el Arq. David Rodríguez ex presidente del Panama Green Building Council.

Un ejemplo de ello es San Salvador, donde es necesario realizar cambios en la forma de actuar, invertir y poner en marcha una serie de acciones que han funcionado  en otros países, explicó Luis Levano, arquitecto salvadoreño y experto en sostenibilidad de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.


Conectividad

La tecnología es un aliado para promover la sostenibilidad de las ciudades. En este sentido, el proceso de transformación de modelos de gestión tradicional de ciudades en modelos inteligentes es vital para lograr la sostenibilidad de los centros urbanos a mediano y largo plazo.

El Índice de Ciudades de la Sociedad Conectada 2016, elaborado por Ericsson, señala que existe una correlación positiva entre el desarrollo social, económico y ambiental con el aumento de madurez de las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

Santiago Núñez, director de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), en Costa Rica explicó que el proceso de digitalización es lento debido a que conlleva la participación de muchos actores.

La digitalización de los servicios públicos es uno de los elementos claves que se debe implementar para ser ciudad inteligente. Los portales de Internet que permiten que los ciudadanos soliciten servicios, obtengan documentos y paguen en línea son ejemplos de lo que puede considerarse un paso básico en el proceso de informatización.

Olman Vargas, director ejecutivo del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos reconoció que el país está haciendo esfuerzos para que algunos de los servicios que se prestan por ejemplo a través de las municipalidades se puedan mejorar utilizando Internet. Muestra de ello es el apoyo brindado por varios ayuntamientos entre los cuales se encuentran el de Curridabat, Montes de Oca y Cartago.

Palmares y el cantón Central de Cartago están enfocados en la digitalización de sus servicios, un proceso previo para llegar a las ciudades inteligentes.

“Realizamos cursos de computación y de tecnologías móviles, también se brindan capacitaciones acerca del uso de los quioscos inteligentes de autogestión”, dijo Rolando Rodríguez, alcalde del cantón Central de Cartago.

Para el segundo semestre de este año, Costa Rica pondrá en marcha el programa Espacios Públicos Conectados, en el cual 72 cantones del país recibirán acceso gratuito a internet en espacios públicos, con lo cual serán beneficiados unos 1,5 millones de personas. El Fondo Nacional de Telecomunicaciones lidera esta iniciativa, señaló su director Humberto Pineda.

El gobierno costarricense también desarrolla un proyecto a largo plazo que consiste en dos prototipos de ciudades inteligentes, el cual estaría listo en cuatro años.

Actualmente existen dos proyectos uno de la Earth en Liberia y otro de la Universidad Técnica Nacional con estas características y que inicia un proceso de planificación para crear aldeas inteligentes, explicó la viceministra del Micitt, Carolina Vásquez.


Panamá se prepara para tener ciudades inteligentes

Por su parte, Panamá este año implementó un servicio de wifi gratuitos en paradas de buses, una iniciativa impulsada por la Alcaldía.

José Blandón alcalde de Panamá explicó que se el sistema de conectividad fue instalado en más de 50 puntos e incluye pantallas digitales para comunicar sobre eventos socioculturales e incluso para atender emergencias.

“Fueron colocadas antenas en puntos estratégicos con la finalidad de amplificar la cobertura a las operadoras de telefonía y dar un mejor servicio”, comentó Blandón.

La transformación y modernización de la gestión de la ciudad genera una serie de resultados positivos, aumentando la eficiencia al integrar diferentes áreas: movilidad, tráfico, seguridad, vigilancia, agua, energía, gestión de riesgos. Al trabajar de forma colaborativa, las municipalidades comparten información para ofrecer mejores servicios a la población.

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