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¿Cómo sobrevivirá a Trump la industria inmobiliaria en México?

Para tener más certeza en el pronóstico, debemos entender los objetivos de Trump, identificar los puntos más relevantes de sus promesas de campaña y estudiar bien las formas de afectación para México


Por Juan Manuel Ramírez,
Development Business Unit Manager de Orange Investments®
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Hoy, entre redes sociales, televisión y radio no dejamos de escuchar el lado negativo que tiene para México la futura presidencia de Donald Trump. En la época de la comunicación instantánea, se facilita la psicosis en acontecimientos como este, que se suma a una lista de crisis financieras que nuestra sociedad termina superando, como la del año 2009, la caída del precio de petróleo y la devaluación del 94.

Para tener más certeza en el pronóstico, debemos entender los objetivos de Trump, identificar los puntos más relevantes de sus promesas de campaña y estudiar bien las formas de afectación para México. Estas promesas se dividen en tres grandes agendas: política doméstica, política de seguridad y política comercial —esta última, la que más preocupa a consumidores, productores y dueños de inmuebles—.

En contradicción a la costumbre republicana de favorecer la globalización, Trump optó por una política proteccionista que, a la larga, encaminó su triunfo electoral con el voto de la clase trabajadora —o de blue collar— del cinturón de óxido (Pennsylvania, Ohio, Michigan, Indiana). Aunque solía ser de sufragio seguro para el Partido Demócrata, esta región de la Unión Americana se ha visto muy afectada por la globalización: muchos de los habitantes quedaron desempleados cuando sus fábricas cerraron para migrar su producción a países como México. Así, la región es ahora una de las más deprimidas y con mayor desocupación, y de ahí que el proteccionismo haya cobrado tal popularidad entre el electorado.

Con sus medidas de renegociar o cancelar el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), abandonar el TPP (Trans Pacific Partnership) y confrontar a China por manipular su moneda, el presidente electo busca inducir el crecimiento industrial en Estados Unidos.


¿Cómo afecta esto a México?

Desde la firma del TLCAN en el 94, el país se ha posicionado como el octavo productor de vehículos y el cuarto exportador mundial. Esta industria representa el 19.8% del PIB manufacturero; además, la Secretaría de Economía precisa que la IED acumulada por el sector automotriz terminal y de autopartes fue de 19,175 millones de dólares en el período 2006-2013. Dado que el 80% de los automóviles producidos en México tienen como destino la Unión Americana, el sector se torna vulnerable a las políticas propuestas. En gran medida por estas razones, CitiBanamex recortó en noviembre su pronóstico de crecimiento para México en el 2017 de 2.3% a 1.8%.

Otro factor que despierta nerviosismo es la devaluación del peso. Se notó una correlación entre la popularidad de Trump y el comportamiento del peso: entre más subía el primero en las encuestas, más se depreciaba el segundo frente al dólar. En junio pasado, cuando el republicano destapó sus aspiraciones presidenciales, el dólar se situaba en un máximo de 15.54 pesos. La noche del martes 8 de noviembre alcanzó los 20.1 pesos, según reportes del Banco de México.

“Romper el techo de los $20 empeora el clima de inversión, la confianza de los consumidores y afecta la certidumbre para proyectos a largo plazo”comentó Leonardo González, analista inmobiliario del portal propiedades.com

Pero, ¿se justifica tanta tensión en el ambiente?, ¿cómo sobrevivirá México a la amenaza de su principal socio comercial, quien recibe 80% de sus exportaciones, de cerrar las puertas y cambiar las reglas del juego?

La mejor estrategia es diversificar su cartera de sociedades. Esta oportunidad es evidente sobre todo en Latinoamérica, de donde solo figura Brasil —en el quinto lugar— en la lista de los diez principales socios comerciales de México.

Y es que, desde 1994, el país volcó su comercio hacia Estados Unidos en gran medida por el TLCAN, que derribó las barreras a las exportaciones entre los países norteamericanos. Han sido 22 años de distanciamiento con el resto de América Latina y volver a estrechar la relación no será fácil.

“México ha estado alejado del resto de América Latina en muchos aspectos; su relación más importante desde 1994 ha sido Estados Unidos, su principal fuente de inversiones, y tiene muchos vínculos que van más allá de comercio. México sigue jugando un papel ocasional en la política regional, lidera movimientos diplomáticos de la región en cuanto a cambio climático, pero en términos de la construcción de bloques regionales, de frentes con partidos políticos, México está ausente”afirma Iván Briscoe, director del Programa para América Latina y El Caribe del Crisis Group.

Si bien es cierto que las políticas proteccionistas reducirían el dinamismo de la economía y del mercado inmobiliario nacional —sobre todo en el sector industrial—, existen también oportunidades por aprovechar.

Por ejemplo, la disrupción puede afectar positivamente el resto del mercado inmobiliario mexicano si consideramos que la tasación de dólares es una práctica común en nuestro país. Esta opera como mecanismo de cobertura de riesgo, y evita la pérdida de riqueza ante un tipo de cambio debilitado. Así, los bienes raíces se convertirán en un refugio para inversionistas que buscan evitar cualquier tipo de riesgo en un mercado incierto y volátil, tal como sucede con el oro o los bonos del tesoro.

Si la depreciación del peso es constante, vender una propiedad implicaría perder las ganancias de valor de los próximos meses, derivadas del tipo de cambio. La alternativa sería tasar la propiedad en dólares americanos, una práctica común en los mercados residencial y residencial plus. Naturalmente tenemos que sustituir clientes locales por extranjeros, que en automático aumentan su poder adquisitivo en México, sobre todo en el nicho turístico.

Las Fibras (fideicomisos de inversión y bienes raíces) también son una tendencia que seguirá impulsando al sector inmobiliario, en pos de las oportunidades dispuestas por la situación.

“El panorama general para las Fibras se ve bien para el año que entra. Hay muchas oportunidades de crecimiento”, asegura el director de Relación con Inversionistas de Fibra Danhos.

Estos instrumentos perseguirán aquellos nichos del mercado inmobiliario que resulten atractivos para inversionistas extranjeros, quienes los considerarán ofertas tentadoras por la fortaleza de su moneda frente a la nuestra.

Los mercados son nerviosos por naturaleza. Habremos de tomar esto en cuenta y no ceder al pánico. En suma, debemos hallar las oportunidades de inversión con investigaciones de mercado profundas que ayuden a dilucidar el mejor y más rentable uso de suelo para nuestro bien. Haciendo la tarea, podemos invertir inteligentemente y protegernos de la volatilidad del clima financiero actual.

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